Relato detallado del accidente
¡Buen día seguidores!
En una entrevista que
mantuvo Frida con la autora Raquel Tibol, describió en detalle todos los
acontecimientos del accidente:
Los
camiones de mi época eran absolutamente endebles, comenzaban a circular y
tenían mucho éxito; los tranvías andaban vacíos. Subí al camión con Alejandro
Gómez Arias. Yo me senté en la orilla, junto al pasamanos. Momentos después el
autobús chocó con un tren de la línea Xochimilco. El tren aplasto el autobús
contra la esquina. Fue un choque extraño; no fue violento, sino sordo, lento y
maltrató a todos. Y a mí mucho más. … El choque nos tiró hacia adelante y a mí
el pasamanos me atravesó como la espada a un toro.
Ni bien se encontró con
su madre le advirtió que estaba viva y que no pensaba en morirse ya que debía
cumplir con sus deseos de pintar.
Pero Frida sufría
mucho… el 25 de abril de 1927 le escribe una carta a Alejandro:
Mi Alex:
Ayer
estuve muy mala y muy triste, no te puedes imaginar la desesperación que llega
uno a tener con esta enfermedad, siento una molestia espantosa que no puedo
explicar y además hay a veces un dolor que con nada se me quita. Hoy me iban a
poner el corsè de yeso, pero probablemente será martes o miércoles porque mi
papá no ha tenido dinero – y cuesta sesenta pesos – y no es tanto por el
dinero, porque muy bien podría conseguirlo, sino porque nadie cree en mi casa
que de veras estoy mala, pues ni siquiera puedo decirlo porque mi mamá, que es
la única que se aflige algo, se pone mala, y dice que fue por mí, que soy muy
imprudente. Así es que yo y nadie más que yo soy la que sufro, me desespero y
todo. No puedo escribir mucho porque apenas puedo agacharme, no puedo andar
porque me duele horrible la pierna, ya me canso de leer -no tengo nada bonito
que leer-, no puedo hacer nada más que llorar y hay veces que ni eso puedo. No
me divierto en nada, ni tengo una sola distracción, sino nada más penas, y
todos los que alguna vez me vienen a ver me chocan muchísimo. Todo esto lo
pasaría si tú estuvieras aquí, pero así me dan ganas que me lleve lo más pronto
el tren […] no te puedes imaginar cómo me desesperan las cuatro paredes de mi
cuarto. ¡Todo! Ya no puedo explicarte con nada mi desesperación.
Mucho tiempo después,
en 1946, la médica alemana Henriette Begun, hizo conocer el parte médico de
Frida de ese momento:
Accidente
que produjo: fractura de tercera y cuarta vértebras lumbares, tres fracturas de
pelvis, once fracturas en pie derecho, luxación de codo izquierdo, herida
penetrante de abdomen producida por un tubo de hierro que entró por cadera
izquierda saliendo por el sexo, rompiendo lado izquierdo. Peritonitis aguda.
Cistitis con canalización por bastantes días. Encamada en la Cruz Roja por tres
meses, la fractura de columna pasó desapercibida para los médicos hasta que la
enferma fue atendida por el doctor Ortiz Tirado, quien ordenó la inmovilización
con un corsé de yeso durante nueve meses [...]. A partir de entonces tiene ya
la “sensación de cansancio continuo” y a veces dolores de la columna y pierna
derecha, que no la dejaran ya nunca.
Pobre Frida… no tuvo ni
una infancia, ni una adolescencia, ni una vida feliz. Sin embargo, se las
ingenió para hacer lo que deseaba, imponerse y perdurar.
Fuente:
FRIDA KAHLO – Detrás del espejo, de Gerry Souter
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